16.6.10

Con Alice no se juega Cap.2 y último

BELLA POV

Después de la tremenda bronca que nos echó Alice ayer por la mañana con su ropa, no volvió a salir de su cuarto, donde la oímos decir maldiciones para todos nosotros.

--Cariño, tu hermana está muy mal eh…

--Lo sé, no sé qué vamos a hacer sinceramente… -- dijo Edward mientras se apretaba con los dedos el puente de la nariz.

--Por ahora sólo nos queda esperar y esperar – dije mirando por la ventana.

--Amor, por más que esperemos sólo nos queda su venganza, y después volverá a ser la misma, pero ella primera tiene que hacérnoslo pagar – me respondió acercándose a mí.

--Sí, de todas maneras le prestaré uno de mis vestidos, uno de los que ella haya elegido – dije con resignación. Vi que Edward se acercaba a darme un abrazo pero me alejé – Cariño, no he olvidado tu castigo aún.

--Mi amor por favor, olvídalo ya, no podré aguantar cuando estemos los dos en nuestra cabaña y no poder darte ni siquiera un beso – dijo poniéndome caritas.

--Ssshh, a callar, no bajaré la guardia, te quedas sin roce durante un mes. Viste que aguantaste un día, así que puedes hacer treinta días perfectamente – dije mostrándole mi mejor sonrisa.

--Lo que tú digas – y se sentó en el sillón con la cara que mostraba enfado como un niño que coge una terrible rabieta si no le das su cochecito de guerra.

--Mira, podremos hacer una cosa. Tú no me podrás tocar, pero yo a ti sí, ¿de acuerdo? O sea que, cuando yo quiera parar un beso, lo paro, si no quiero llegar hasta el final, no llegamos – y volví a sonreír ampliamente

--Pero..

--Eso o nada, tú decides.

--Ok – y volvió a coger una rabieta.

Subí a mi cuarto y cogí mi mejor vestido: uno negro sin mangas. Era de tela caída y llevaba un lazo debajo del pecho y llegaba más arriba de la mitad del muslo. Yo sabía que a ella le encantaba ese vestido, así que decidí dejárselo para la fiesta de esta noche.

Con el vestido en la mano, toqué con miedo la puerta de su habitación pero no contestaba nadie. La quinta vez que toqué me abrió una Alice muy cabreada.

--¿Qué quieres?

--Bueno, sé que con el incidente de ayer, no tienes nada que ponerte para la fiesta, así que he decidido que si quieres te pongas este vestido. Sé que te gusta, cógelo como parte de mi perdón, ¿sí?

Lo miró detenidamente, después me miró a mí y me arrebató en un pispás el vestido de las manos.

--Tráeme tus Manolos negros, corre, ¡VUELA! – me gritó Alice

Ahora mismo no estaba en posición de desobedecerla, así que corrí lo más que pude a mi vestidor y cogí los zapatos que ella quería.

--Toma, aquí tienes – los cogió gustosa y se metió en su habitación, pero yo impedí que cerrara la puerta.

--Espera Alice, quiero hablar contigo – dije con un atisbo de bastante miedo en mi voz.

--Pasa – dijo con voz sombría

Pasé con miedo y me senté en su cama.

--Mira Alice, lo siento mucho de veras y bueno, sé que me las cobrarás y bueno, me gustaría que me dieras consejo de qué ponerme esta noche – dije todo esto muy rápido para ocultar mi creciente nerviosismo.

--Ok, perdonarte me costará y mucho, aconsejarte… ponte el vestido rojo con tus manolos plateados.

--Ok, gracias. Por todo. ¿Me ayudas a maquillarme y peinarme? – dije algo, solo algo más tranquila.

--Claro.

Nos dispusimos a peinarnos y maquillarnos y ya preparadas, bajamos junto a nuestras respectivas parejas. A Nessie la había preparado su tía Rosalie y estábamos los ocho perfectos para irnos.

En el palacio de congresos, nos esperaban Carlisle y Esme. La fiesta era debida a un acto que convocaba el hospital de Forks y fueron muchos médicos de todo el estado de Washington.

Llegamos a la fiesta y el gran salón estaba lleno de mesas y luces y un gran escenario en medio con una pista de baile.

Vimos a Carlisle y a Esme y nos acercamos a ellos. Iban perfectamente vestidos de etiqueta y tan hermosos como siempre.

--Hola chicos, me alegra verlos a todos aquí. Espero que el fin de semana haya transcurrido sin problemas – nos dijo con una gran sonrisa a lo que nosotros respondimos con una mirada cómplice entre todos.
--Uy, me da que sí que ocurrió algo, ¿verdad? -- dijo preocupada Esme.

--Hombre, ocurrir ocurrir… no mucho, la verdad… -- dijo Jacob.

--Tío, no te ande por las ramas -- le dijo Emmett dándole un puñetazo amistoso en el hombro -- mira Esme, lo que ha ocurrido es que cuando volvimos de cazar, estaban Edward, Bella, Jacob y Nessie en casa y olía a quemado. Primero pensé que era la pirila de Jacob que se había quemado en pleno acto con Nessie, pero lo que había pasado de verdad es que Bella y Nessie han quemado toda la ropa de Alice.

--Dios mío, no se os puede dejar ni un día solos, porque armáis la de dios en casa -- dijo Carlisle como reprimenda -- bueno Alice, todos sabemos tu aprecio por tu ropa, pero no seas rencorosa, ¿sí? Que tus venganzas siempre salen demasiado caras y lo sabes.

--¡Qué va! Si no tengo nada que perdonarles, simplemente se juegan la vi
da, y ellos lo saben.

--Alice, no destroces nada en la fiesta, ¿de acuerdo? Tienes un mitin que dar en nombre del hospital y te limitarás a hacer eso. Estás demasiado encendida como para continuar en la fiesta, ¿de acuerdo? Después del mitin, Jasper se encargará de llevarte a casa y que descanses allí – dijo ahora Esme.

--Está bien, con el mitin me será más que suficiente, no tengo nada más que hacer en la fiesta.

--Perfecto, así que me gusta – dijo Carlisle. Nos dirigimos todos a la mesa 12, que era la nuestra, y nos sentamos allí los diez. Los numerosos médicos y socios estaban dando diferentes mitines que me estaban aburriendo verdaderamente.

Pude escuchar una conversación de lo más banal entre Jazz y Emmett

--Jazz, me tienes que decir tu truco tío – le susurraba Emmett

--¿De qué hablas Em? – dijo Jazz extrañado

--Joder, tienes a Alice más sumisa que una gata siamesa. O tienes truco con ella o es tu don

--No tengo ningún truco Emmett, y mi don lo utilizo bastante con ella, de lo contrario es muy irritante tratar con ella, créeme.

--Que suerte jodío, como me gustaría tener tu don para poder tener a Rose sumisa y hacerlo cuando me apetezca y que cuando yo diga que me la chup… – empezó a decir Emmett mientras se le caía la baba, pero yo no iba a aguantar a escuchar eso.

--Emmett, ahórrate tus guarradas íntimas para cuando estés en casa, estamos en mitad de una fiesta y eso lo arruina todo – dije mirándolo fijamente.

--Si no te gusta, no escuches conversaciones ajenas BELLOTA SEXUALMENTE REPRIMIDA – dijo recalcándome esto último.

--¡AH! Serás…Que sepas que yo también puedo insultarte con tu nombre. ¡Y NO TENGO NADA QUE VER CON LOS CERDOS! – dije chillando literalmente, ya que sólo podían escucharme ellos.

--¿Ah sí? Venga bellota, a ver que puedes decirme – dijo Emmett retándome.

--No juegues con fuego armario ropero, porque te puedes quemar – dije amenazándolo.

--Eso es que te quieres salir por la tangente y no tienes nada que decirme – dijo Emmett triunfal, pero no dejaría que se fuera de rositas.

--¿Ah sí? Y qué te parece… hEMorroide mugrienta? ¿Viste como con EM también puedo hacer jueguecitos? – y le saqué la lengua a lo niña chica.

--Joder Edward – y mi marido se dio la vuelta para encararnos -- ¿qué le enseñas a tu mujer en la cama dios mío? ¡ME HA LLAMADO HEMORROIDE MUGRIENTA! – dijo en tono fingido.

--Emmett, no te hagas el santo, tú me has llamado Bellota Sexualmente Reprimida – dije yo rápidamente.

--A ver, a ver, tranquilidad. ¿Por qué os estáis insultando? – preguntó mi marido.

--Porque no voy a permitir que se ponga en medio de una fiesta se ponga a hablar de sexo con Rosalie – dije con una rabieta.

--Serás mentirosa Bellota mojada… -- y abrí los ojos y la boca como platos.

--Cállate almorrana, y échate hEMoal , a ver si te calmas – le dijo mi marido. Me sorprendió mucho lo que dijo, así que no pude evitar reírme como una demente.

--Eddie, es increíble que digas eso, ¡Edulcorante, caracol sin ojos, mierdecita de búho, macarrón hueco, espagueti chuchurrío…! – decía Emmett

--¡HEMORROIDE, TE PROHÍBO QUE INSULTES A MI MARIDO, PORQUE TE LA CORTO Y NO VUELVES A TENER SEXO CON TU BARBIE RAPUNZEL, PORQUE LE CORTO LA TRENZA, LA CABEZA Y TODO LO QUE SE ME PONGA POR DELANTE! – Emmett, Rose, Edward y Jasper se quedaron pasmados.

--Chicos chicos, calmaros, ¿qué pasa aquí? –dijo Esme.

--Nada, Emmett empezó, COMO SIEMPRE – dije yo con una gran rabieta

--Sois unos niños chicos y sin sexo, ¿verdad Edward? –dijo Jacob regodeándose de mi marido, pero yo ya exploté.

--Mira San Jacobo Negro, la próxima vez te hago JAKE mate y te dejo sin pirila ni piernas, ¿capicci?

--O..ok… -- dijo algo asustado a lo que todos me miraron como si tuviera tres cabezas.

-- Bueno chicos, calma, que Alice ya va a salir a dar el mitin. Silencio por favor – a lo que todos asentimos con rudeza.

Edward se me acercó al oído y me dijo:

--Gracias piñoncito mío – me dijo en un susurro que me hacía perder la cabeza.

--De nada, algondoncito de azúcar – y nos dimos un besito de esquimal (n/a: beso que se da juntando la nariz)

Vimos a Alice subir al escenario dispuesta a dar el mitin, pero en su cara y su sonrisa radiante pude ver que algo tramaba…



Alice se colocó detrás del estrado y sus papeles en regla y comenzó a hablar de cosas del hospital, de las reformas que tenían en mente y nuevos avances en medicina, pero yo no me enteraba de nada, y me estaba aburriendo.

Vi que ya se disponía a terminar y fui volviendo a la tierra, hasta que oí a Alice decir:

--Bueno señoras y caballeros, antes de terminar me gustaría sacarles una foto de mi hermosa sobrina, Renesmee Carlie Cullen Swan -- y en la pantalla gigante salió una foto de mi hija. No tenía ni idea lo que Alice se proponía, pero no podía ser nada bueno…

--¿A que es guapa? Sí, lo es y mucho, pero esta belleza no se ha hecho así como así, no la trajo la cigüeña de París, sus padres Bella Swan y Edward Cullen hicieron una gran actuación para que saliese mi pichoncito Nessie. Les voy a mostrar como se hace un buen bebé.

¡¿QUEEEEEEEEEEE?!

DIOS MÍO, mataría a Alice, y no literalmente… Un vídeo, de Edward y yo, teniendo sexo. A mi me da algo, lo juro por la pirila enorme de mi Edward…

Se empezaron a apagar las luces y se inició un video que no tenía ni idea de donde había sacado Alice, sólo sabía que se oía unos soniditos no muy agradables que dijéramos…

¡Ah! ¡ah! ¡ah! ¡Edward, sigue! ¡No pares!

Creo que a pesar de ser vampiro estaba altamente ruborizada, dios, dios, dios, qué iba a hacer… Eso no se les borraría en la vida a la gente aquí presente.

Miré como pude a Edward que estaba en el mismo estado de shock que yo.

--Joder Edward, no me extraña que sea la bellotita tan hueca -- dijo Emmett, como siempre, con sus inmensas estupideces.

-- ¿Qué insinúas sobre mí, almorrana? -- Emmett me miró enfadado, pero se dispuso a contestarme.

-- Que de tanta estocada y tanta embestida, te dejó agujereada y hueca, bellotita mía -- dijo mientras se reía a carcajadas. Edward y yo nos limitamos a estar en silencio, pero la procesión iba por dentro y el vídeo continuaba…

Joder Edward, ¡más! ¡Más fuerte, más, más! ¡Oh dios, eres genial baby! ¡Sigue!

Oh, Bella, eres genial. Sigue amor, sigue, no pares. Mmm, uff, baby, me voy a correr ya mismo.

Hazlo, te espero gustosa amor mío

Dios, esto no podía ser verdad…. Era realmente vergonzoso. Se oían murmullos escandalosos en toda la sala, mientras se oían cosas como DIOS, ES VERGONZOSO o ESA CHICA ESTÁ LOCA. Los apoyaba plenamente en ello, Alice estaba más loca que una cabra recién bajada del toro mecánico…

-- Tranquilos chicos, me encargaré de castigar a Alice -- dijo Carlisle muy convencido

--E…Edward…¿puedes parar a tu hermanita? Esto no se me borrará en la vida -- dije en un susurro.

--Ni a mí, créeme… Amor… ¿tan potentes somos en nuestras sesiones de sexo? -- me dijo en un susurro como extrañado.

--Hombre… yo sabía que flojitos no éramos, pero de ahí a eso, pues no sé… y eso sin contar que somos vampiros, dios mío. Tendrás que elegir Edward, o tu hermana o yo.

--Amor, no me digas eso por dios -- dijo asustado.

--Tendrás que hacerlo, lo siento. No voy a hablarla en lo que me queda de vida -- y desvié la mirada.

De repente, cuando miré a mi derecha, y había en la pared última, que estaba a apenas 15 pasos de nuestra mesa, cinco médicos apoyados en la pared y estaban entre morados y rojos. Aquella zona estaba inhóspita, sin nada y sin luz, así que pude ver a los cinco hombres con los pantalones bajados y masturbándose.

Abrí los ojos como platos. Dios mío, ¡estaban masturbándose al ver un vídeo de sexo mío y de Edward!

Decidí desviar los ojos y me centré en el escenario y vi a Alice que me enviaba miradas asesinas.

--Bueno, ya finalizada mi exposición de mi preciosa cuñada, procedamos a seguir con el tema de mi sobrina, Renesmee Carlie, que tampoco se queda corta ella. Ella y su EJEM guapísimo EJEM novio, tienen unas noches muy calurosas, como no se podía esperar otra cosa de Jacob, ¿verdad perrito? -- dijo haciéndole pucheritos desde el escenario como si fuera un bebé.

Joder Jake, sigue sigue… ¡Dios! Me vas derretir toda, mmm… ¡VOY A EXPLOTAR BABY!

Hazlo bombón, mi pequeña Nessie, explota de una vez… Tienes que hacerlo cariño.

Cariño - estocada - lo - estocada - haré - estocada - porque - estocada - si no - estocada - me - estocada - abrasas - estocada - ahí - estocada - dentroooooo… Oh Dios, ¡OH DIOS!

Mmmm, princesa… No soy dios, soy Jake, el que te hace sentir como nadie mi vampirita preferida…mmm


--Edward… eso de vampirita preferida ha cantado un poco, ¿no? -- le dije al oído un poco asustada.

--Bueno, no mucho, no saben que eso no es un apodo, sino la pura verdad… es una ventaja… -- dijo Edward sin ningún tipo de emoción. Volvió a mirar a la pantalla donde estaban mi hija y su novio haciéndolo y pude ver que todos teníamos ganas de vomitar. No por asco, pero no era plato de buen gusto.

--Mamá -- dijo mi hija llorosa -- te juro que no vuelvo hacerle en mi eterna vida una maldita broma a Alice, ¿eh? ¡LO JURO! -- dijo abrazándose a Jacob -- dios que vergüenza.

Yo seguía en shock, no podía moverme, no podía creer que esto hubiera renacido toda la vergüenza que había desaparecido en mi conversión de humana a vampiro, pero no, seguía aquí, y la maldita Alice se encargó de sacarlo a relucir. Y encima Nessie lo heredó también de mí… malditos genes familiares…

--Bueno señores -- relató Alice -- aquí finaliza esta “pequeña” ración de sexo, que no ha estado nada mal. Recordemos, que quede entre médico y paciente, ¿eh? -- y todos los médicos comenzaron a reír disimuladamente.

Me levanté rápidamente para salir por la puerta trasera para poder tomar un poco el aire y alejarme de todo el jaleo y la muchedumbre que me estaba agobiando. Edward no me retuvo, ya que él sabía perfectamente que necesitaba un poco de tranquilidad. Yo también sabía que el también la necesitaba pero por cortesía no se retiró de nuestra mesa.

Cuando iba a salir, un chico muy alto, delgado pero musculoso, de pelo marrón y muy liso y unos ojos azules como el hielo y una gran sonrisa me sujetó del brazo y me retuvo. Al rebotar, quedé a centímetros de su cara y me sonrió lo más sexi que pudo.

--Hola guapa, puedo saber que eres la chica que salió en el vídeo, ¿no es así? No intentes negármelo, lo sé -- me dijo con una voz bastante grave.

--S…sí, pero a usted no le incumbe, ahora por favor, suélteme. Si mi marido le ve no dudará en darle un regalito en su cara de modelo de pasarela.

--Mmm, veo que eres de carácter fuerte, pero en la cama eres una gatita en celo muy sumisa, ¿verdad preciosa? -- dijo mientras me acariciaba la quijada con su mano y se acercaba a mi boca, pero lo retuve poniéndole un dedo en su pecho y echándolo hacia atrás.

--Mira guapo, no intentes ligar conmigo, lo haces en vano -- e hice ademán de irme de nuevo pero ni mi fuerza de vampiro consiguió deshacerme de su agarre y me llevó a rastras a una parte alejada del pasillo, me estampó contra la pared y me puso las manos en alto.

--Ah, le digo que me suelte ahora mismo desgraciado -- e intenté nuevamente deshacerme de su agarre, pero de nuevo, fue en vano intentarlo.

--Bella, Bella, Bella… Soy tu hombre ideal y me has puesto muy pero que muy cachondo con tu vídeo, quiero que me grites todo eso a mí, que me montes de esa manera tan feroz y que poder hacértelo lo más rudo posible -- bajó su mano de mi cintura a mi muslo y la acarició. Seguidamente enredó mi pierna alrededor de su cintura y empezó a acariciarme los senos. No aguantaba más, necesitaba que me ayudaran, pero como hacerlo… Hasta que olí quién se acercaba y se me formó una sonrisa extensa en mi cara.

-- Hijo de puta, quita tus asquerosas manos del cuerpo de mi mujer porque te mato, y no literalmente, créeme -- dijo mi hermoso marido quién estaba realmente enfadado.

--Vaya vaya vaya, si es el maridito -- me miró fijamente con sus ojos azules tan penetrantes y volvió a hablarme -- yo te haría gritar más que él en la cama princesa, mis estocadas son monumentales y te dejaría en el séptimo cielo con nuestros jugos juntos.

Fue coser y cantar y el chico ya no estaba, había sido mandado a la otra punta del pasillo con las perfectas manos de mi marido.

--Cariño, ¿estás bien? -- dijo mientras me acariciaba el pelo.

--Sí perfectamente, pero últimamente no gano para acosadores, ¿sabes?

--Eso me pasa por tener una esposa tan irresistible, preciosa, guapa y deseable -- dijo mientras me daba un beso apasionado.

--Exageras -- dije rodando los ojos.

--Cariño, tienes la prueba. En un día y medio, dos acosadores. Es excesivo y lo sabes -- dijo esto mientras nos adentrábamos de nuevo en el salón de la fiesta.

--Si tú lo dices…

Nos encontramos a Alice delante nuestra con su permanente sonrisa.

--Alice, sé que fue una broma muy grave, pero esto no te lo voy a perdonar en la vida. Que se te meta en el guisante que tienes como cerebro, si es que tienes sitio claro… -- dije mirando a otro lugar.

--Bella, Edward, os voy a decir lo mismo que a Jacob y a Nessie. Es vuestro merecido cabezas de chorlitos y traidores.

--Supongo que sí… Pero no lo vuelvas a hacer, por culpa de eso, acabo de espantar a otro acosador de mi princesa, y eso no me gusta nada -- dijo Edward frunciendo el ceño.

--Y los tendrá a montones…-- dijo mientras rehuía su mirada.

--Alice, ¿qué has hecho? -- le amenacé pero volvió a desviar su mirada.

--¡DÍMELO YA! -- dije furiosa. De ella me esperaba cualquier cosa después de lo de hoy.

--Simplemente lo mandé a MTV y lo echarán en todos los canales de EE.UU, México, Brasil, Argentina, Colombia, Chile, Venezuela, Reino Unido, toda Europa, España y por último, unas islitas españolas llamadas Las Islas Canarias, donde hay muchos turistas, ¿a que es súper cool? -- dijo dando saltitos.

No podía dar crédito a lo que nuestros oídos escuchaban.

--¡¿QUEEEEEEEEEEE?! Alice, ¡ESTAS LOCA!!!!!!!! -- le grité a todo pulmón mientras a mi lado Edward se estaba poniendo enfermo, blanco y de todos los colores posibles.

--Ya sabes, con Alice no se juega -- se fue y nos dejó allí sabiendo que íbamos a ser lo más visto en el mundo gracias a una maldita broma, y los vídeos no nos darían muy buena fama que digamos…


Con Alice no se juega Cap.1

BELLA POV

Nessie y yo estábamos en la habitación de Alice.

Habíamos decidido hacerle una pequeña bromita, aunque para ella era algo horrible, pero bueno, algo de diversión era bueno.

- Vamos Nessie, ¿tienes el alcohol? – le dije en un susurro
- Sí, lo tengo
- ¿Guantes contra las huellas?
- Lo tengo
- ¿Cerillas?
- Las tengo
- ¿Fuego?
- Lo tengo, un mechero súper potente además
- Perfecto, todo preparado

Echamos litros de alcohol en todos los armarios de Alice y los quemamos, pero rápidamente lo apagamos en cuanto la ropa se desintegró.

Tuvimos suerte de que no hubiera nadie en casa, de lo contrario, habría sido un desastre.

Bajamos lentamente y de puntillas las escaleras y nos paramos en la puerta del salón y vimos que nuestros amores estaban allí: Edward y Jacob.

-- Hola preciosas, ¿qué andáis haciendo tan misteriosas? -- dijo Edward

--Nada amor mío, sólo estábamos buscando una cosa en la habitación de Alice -- yo con algo de miedo

-- Sabéis cómo es Alice, así que tened cuidado con sus cosas, ¿eh?

-- Descuida papá, sólo estábamos quemándole la ropa para hacerle una broma – dijo Nessie tan normal. Me encargaría de castigarla como es debido.

--¡¿Qué?! Bella, dios mío, ¿en qué pensabas? No quiero quedarme sin esposa ni hija tan pronto – dijo lleno de horror.

--Ni yo sin novia, así que ya podéis comprarle ropa nueva ya – dijo Jake

-- Mmm, ok, pero de todas maneras no tengo suficiente dinero para comprarle ropa del mismo sitio. Se dará cuenta de todas formas – dije en un susurro.

-- Sí, se dará cuenta, pero lo hará tarde y tendremos tiempo de comprar la verdadera ropa. Por ahora, vais a ir a la tienda Newton y compráis allí de todo.

-- Dios, como se entere, nos mata mamá – dijo mi hija abrazándose a Jake

-- Nessie, sólo te puedo decir una cosa: lo sé, estamos muertas – le dije abrazándome a mi marido.
--Y muy muertas, así que venga, iros ya, que Alice llega en 1 hora de cazar – dijo Edward

--¿¡Una hora!? Dios, no puede ser. Nosotras nos vamos, ¿ok? Mientras vosotros, tenéis que eliminar todo rastro del mini incendio, y con eso me refiero a que pintéis las paredes a velocidad vampírica de blanco, que eliminéis el olor a quemado, que limpiéis los armarios, que cambiéis las sábanas y que sustituyáis las cosas rotas y quemadas por unas parecidas.

-- Bells, tú estás loca, ¿no? No podemos hacer eso en tan poco tiempo – dijo Jacob horrorizado

-- Si no lo haces, olvídate para siempre de tu cabellera negra, de la cosita que tienes entre las piernas y de tener hijos, porque si no te lo corta Alice, lo hago yo por no ayudarnos. Tú eliges.

-- Ahora mismo voy, todavía quiero vivir – dijo Jacob, que se fue rápidamente para comprar todo lo necesario para arreglar la habitación.

-- Bella mi amor, yo no tengo por qué hacer nada, no puede hacerme nada de lo que le haría a Jacob, así que no pienso contribuir, os lo habéis buscado vosotras.

-- Sí claro, pero la vida de tu esposa y de tu hija está en grave peligro.

--Mi amor, no me oirás decir esto en la vida, pero Alice os mataría con verdadera razón. Que quede claro, que será la única vez en mi larga vida que diré esto.

-- Nessie, ve yéndote al coche, y prepara todo

-- Ok mamá, allí te espero – y desapareció por la puerta

Me senté a horcajadas sobre Edward y le empecé a acariciar su torso. Mi mano fue bajando hacia el comienzo de su pantalón y desabroché el primer botón y le bajé los pantalones hasta la rodilla junto con sus bóxer.

--Mi amor, si sigues no podré parar yo – me dijo retorcido de placer mientras yo lo masturbaba.

-- No pares, no seré yo quien pare – y me lancé a darle un beso lleno de pasión. Nuestras lenguas se juntaron en un baile con un ritmo increíble. Paré yo porque Edward estaba dispuesto a llegar hasta el final. Continué masturbándolo y él aprovechaba para tocarme mis senos y mi culo y todos los rincones de mi cuerpo que tenía a su alcance. Sentí que ya iba a terminar, así que me metí su miembro en mi boca y terminó allí.

-- Vaya mi amor, eso ha sido… Wow – dijo mientras se abrochaba la camiseta. Yo seguía a horcajadas encima de él y le volví a dar un beso apasionado.

-- ¿Y ahora? ¿Nos ayudarás? – le dije poniéndole carita de cordero degollado que aprendí de Alice.

-- Mi amor, deberías saber que conmigo no funcionan ni chantajes ni caritas

-- Me lo imaginaba, por eso decidí hacerte lo de ahora, porque no lo probarás en… un mes – le dije mientras me levantaba, me abrochaba mi camisa y le ponía mi más ancha sonrisa.

-- Espera espera espera, ¿¡estás diciéndome que me vas a dejar sin sexo un mes!? – dijo alertado.

-- Bien cariño, veo que lo has entendido a la perfección – dije mientras me arreglaba el pelo y salía en busca de las llaves, pero nunca llegué porque me di cuenta de que tenía a Edward delante de mí de rodillas y con una carita de cordero degollado peor que las de Alice.

-- Bella, lo que sea hago, de veras hago lo que sea por cubriros, pero un mes sin sexo es mucho.

-- No creas, esperaste dos años desde que me conociste para tener nuestra primera relación sexual, así que ahora también puedes aguantar – dicho esto, me dirigí a la puerta de la casa y dispuesta a salir, pero de nuevo Edward me interrumpió.

-- Cariño, eso fue porque tenía miedo. Además, desde nuestra primera noche no puedo aguantar más, y menos ahora que eres como yo.

-- Menos hablar y más trabajar, que por allí viene Jacob – dije mirando al horizonte y viendo que Jake ya llegaba.

-- ¿Eso quiere decir que me perdonas? – dijo esperanzado.

-- Eso quiere decir que sigues sin tu mes de sexo – y seguí bajando las escaleras, pero entonces me acordé de algo y me di la vuelta para mirar a Edward – por cierto, es un mes sin sexo, ni besos, ni caricias y sin tocarme. A mí me costará, lo admito, pero mi orgullo va primero. Deberías conocerme, AMOR MÍO – y recalqué esto último y me dispuse a irme con una sonrisa en la cara.



Cuando llegamos a la tienda Newton, vi que había mucha ropa, pero que toda junta no valía ni la mitad de uno de los vestidos de Alice, pero era esto o una venganza de Alice de esas que no se te borran de la memoria en la vida.

--Nessie, coge aquel carro y mete dentro toda la ropa de mujer que puedas.

Se fue y cogió un carro y a toda velocidad metió ropa y lo mismo hice yo.

Llegamos a la caja y allí estaba el irritable de Mikemierda Newton.

--Hola, ¿qué hacen estas bellezas por aquí? Vaya, cuanto tiempo sin verte Isabella. ¿Quién esta hermosa chica que la acompaña? – dijo mientras pasaba toda la ropa para poder cobrarla.

--Es mi hija Newton, así que date prisa, venga

--¿Tu hija? Ya decía que de algún lado había sacado su belleza – le dijo mientras le guiñaba un ojo y mi hija ponía cara de asco disimuladamente – toma guapa, aquí tienes mi teléfono por si quieres salir algún día conmigo a tomar algo.

-- Newton, si no quieres que te de un guantazo yo, su padre, Edward y su novio, Jacob, mantén tus manitas fuera del alcance de mi hija, porque no dudaré en cortarte tu cosita y dársela de comer a los tiburones, ¿de acuerdo? – dije con tono amenazante.

-- Sí efectivamente, mi novio no dudará en ponerte la cabeza mirando para Hawai – dijo mi hija con una gran ironía que había heredado de mí.

-- De acuerdo, Isabella, siempre fuiste mujer de carácter fuerte, y veo que tu hija lo ha heredado, pero chicas como vosotras me ponen aún más cachondo y lucho mucho por ellas – dijo mientras daba la vuelta al mostrador para acercarse a nosotras a paso felino mal imitado.

-- Newton, como te acerques te arreo un guantazo sin dudarlo.

--Hazlo Isabella, hazlo, que me pone aún más. Me va que me dominen y yo dominaros a ustedes, venid aquí muñecas, lo pasaremos muy bien los tres – dijo mientras se acercaba aún más y cada paso suyo eran tres nuestros hacia atrás. Y claro, no podíamos resistirnos mucho porque se daría cuenta de que no éramos personas normales, ya que si le dábamos un guantazo, adiós a Mikemierda.

-- Venid aquí preciosas – nos cogió del brazo a las dos y nos pegó a la pared. Tenía a mi hija aprisionada contra su cuerpo y ella gritaba, pero quién nos iba a escuchar en esta mierda de pueblo. Se acercaba a mí con sus asquerosos labios, pero entonces, olí nuestra salvación.

-- Newton, si se te ocurre ponerle una encima a mi esposa y a mi hija, te dejo peor que al jorobado de Notre Dame, así que quítales tus asquerosas manos de encima – dijo mi Edward que estaba en la entrada de la tienda con Jake detrás suya y ambos con los brazos cruzados y con una cara de enfado peor que Chucky.

-- Vale vale muchachos, un poquito de diversión no estaba mal, que vosotros las tenéis todo el día – dijo volviendo a su mostrador.

--Y una mierda Newton, si las llegases a tocar te quedas como un macarrón aplastado, así que eso ni se te ocurra pensarlo – saltó ahora Jake que ya tenía en sus brazos a Nessie.

-- Venga ya muñecas, debéis estar cansadas de la monotonía, imaginaros mi pene en vuestra …-- pero no le dio tiempo a contestar porque Edward ya le había pegado un puñetazo que lo había estampado contra la pared.

--No vuelvas a tener fantasías con ella porque juro que destripo como a una lombriz.
Dicho esto, salimos con toda la ropa y Edward me acercó a su cuerpo.

--Mi amor, ¿estás bien? – dijo mientras me daba un beso en la frente

--Sí, perfectamente. Si no me lo quité de encima es porque si no lo hacía papilla y se daría cuenta de que no soy normal.

--Lo sé, yo le di el puñetazo más suave, pero vi que le dolió…

--Jeje, sí, le dolió y mucho, no creo que nos vuelva a coquetear mucho más, porque si no la próxima vez, seré yo la que le dé el guantazo y no será nada suave, créeme -- le dije, pero entonces me acordé de algo: el castigo de Edward.

Me separé bruscamente de él y Edward me miró con el ceño fruncido.

--Mi amor, ¿por qué te has separado?

--Porque no se me ha olvidado tu castigo guapo, te dije que no hay ni sexo, ni besos, ni caricias ni tocamientos, y yo cumplo mi palabra siempre.

--No me puedo creer que sigas con eso Bella.

--Sigo, y no terminaré hasta dentro de un mes.

--Bella por favor, te amo, te quiero y te deseo demasiado como para tenerme alejado de ti tanto tiempo.

--Y yo también cariño, pero eso te lo has ganado tú solito y no hay más que hablar -- y nos fuimos todos a la casa.

Miré el reloj y abrí los ojos como platos.

-¡¡AH!! Chicos, nos queda media hora. Vamos a trabajar, venga.

Nos pusimos manos a la obra y limpiamos toda la habitación de Alice y no quedaba rastro del chamuscado, pero tuvimos que pintar parte de la pared de blanco porque estaba negro, Nessie limpió los armarios, yo cambié las sábanas, los chicos reemplazaron todo lo roto por lo poco nuevo que teníamos en el sótano. Cuando terminamos, Edward y Jacob cogieron la ropa chamuscada y la tiraron a la basura y mientras Nessie y yo colocábamos en las perchas la ropa nueva y los chicos y nosotras echamos ambientador en toda la habitación y ya no podíamos hacer nada más, así que nos bajamos al salón y los chicos se sentaron y nosotras encima de ellos y encendieron la televisión.

-- Que quede claro Edward, que tu castigo sigue en pie. Sólo ahora me sentaré en tu regazo, porque es el único sitio seguro que tengo por ahora contra Alice y su furia.

-- De acuerdo -- dijo mi marido derrotado. Él sabía que a terca no me ganaba nadie, así que no le quedaba otro remedio que aceptar.

Entonces oímos el Jeep de Emmett y el Porsche de Alice. Ya estaban aquí los cuatro. Había que enfrentarse a lo que nos esperaba, ya no podíamos hacer nada. Edward pareció notar mi nerviosismo y el de Nessie, así que nos dijo:

--Tranquilas chicas, ya veremos lo que hacemos -- nos dijo en un susurro.

Alice, Jazz, Rose y Emmett entraron súper felices al salón. “Poco te durará la felicidad, Alice”, pensé para mi misma.

--Hola chicos, ¿qué tal? Los veo muy serios, ¿pasa algo? -- saltó Alice.

--No tía, estamos perfectamente -- dijo mi hija. Vi a Jasper muy tenso y pude saber que sabía que sentíamos miedo de su novia, pero fingió una perfecta sonrisa.

Alice empezó a olisquear y Emmett también junto con Rose.

-- Vamos a ver Jacob, te hemos dicho mil veces que no lo hagas con Nessie aquí, que encimas que ardes, imagínate en acción… Joder, huele a quemado… Lo que yo pensaba, se le incendió a Jacob la pirila en pleno acto, ¿verdad perrito?

Jacob estaba que trinaba y toda la familia se estaba partiendo de risa, aunque Nessie estaba bastante roja de la vergüenza, otra cosa que heredó de mí.

Pero nos quisimos dar cuenta, Alice no estaba en el salón. Ya me estaba poniendo histérica, cuando escuchamos la voz maldita, que a ninguno de los cuatro nos apetecía escuchar

--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ LOS CUATRO ESTÁIS MUERTOOOOOOOOOOOOOSSSSSSSSSSSS!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! OS LO JURO MALDITOS, ESTÁIS MUERTOS Y ENTERRADOS PARA SIEMPRE -- chilló a todo pulmón. Mi muerte estaba sentenciada, lo vi con suficiente claridad, al igual que mi marido, mi hija y Jacob.

-- Tíos, ¿qué habéis hecho para que la duende esté así? -- dijo Rose

--¿Nosotros? Nada… -- dijo mi hija

--Me apuesto lo que quieras a que tiene que ver con su ropa -- dijo Rosalie convencida, y no fallaba en nada…

-- Pues algo así Rose, le hemos quemado toda su ropa y la hemos sustituido por ropa de la tienda Newton -- dijo Edward.

-- ¡Joder! ¿Sabéis que tenéis la muerte a la vuelta de la esquina? Sí sí, esa esquina de ahí, la que da a la habitación de Alice -- señaló Emmett.

-- Emmett, yo no me lo tomo a broma, que todos conocemos a Alice, y me puede hacer lo impensable por cobrarse su venganza.

-- Lo sé, no tenéis nada que hacer.

Alice bajó con toda la ropa de la tienda Newton en la mano y su cara era peor que la de la niña del exorcista en su peor momento.

-- Bella, ¿cómo habéis hecho eso? Ahí estaba mi vestido nuevo, el que me iba a poner mañana… -- dijo con los ojos negros de rabia y enfado.

-- ¿Hablas del vestido azul eléctrico sin mangas? -- preguntó Jacob

-- Sí, ese, ¿ese está aún vivo? -- dijo Alice con una pizca muy pequeña de esperanza.

-- Es que toda la ropa está en la basura, pero el vestido y algunos zapatos no cabían en el cubo de la basura, así que está ahí, debajo del sillón.

-- ¿Has escondido mi vestido de 5000 dólares debajo del sillón? ¡Yo te mato! -- fue directa al sillón y lo levantó y ahí estaba su vestido azul. Sí, el vestido estaba, pero sólo estaba…

--¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAAHHHHH!!!!!!!!!!! Dios, ¡¿qué le has hecho a mi vestido?! -- dijo Alice gritando como Juana La Loca y con su vestido estaba allí, pero estaba hecho añicos, con mil agujeros y sin las lentejuelas.

-- Alice, te dije que el vestido estaba, pero no te dije que estuviera bien… -- se defendió Jacob.

-- Escuchadme traidores, esto no quedará aquí. Vosotros no conocéis a Mary Alice Brandon Cullen, pero la conoceréis, os lo juro por mis preciosos Manolos rojos.

Y desapareció por la puerta de la calle. Ahora nos tocaba esperar su venganza… A saber que nos hacía, conociéndola, haría lo posible por dejarnos peor que a ella… Sólo nos quedaba cruzar los dedos.



Embarazo Vampírico Cap.1

CAP.1 - DUDAS

BELLA POV

-- ¡Alice! - grité a todo pulmón -- ¡Ven aquí más rápido que un vampiro! -- chillé desesperada -- ¡Rose, tu también!

En seguida, se oyeron los pasos de ambas que llegaban al baño con paso más acelerado de lo normal y venían realmente preocupadas.

Pero nada en comparación a como yo estaba

--¡Bella, qué te ocurre! -- dijo Alice angustiada-- Espero que sea grave, porque tuve que dejar mi armario para venir, y sabes lo que eso supone...

--Y yo he dejado a Emmett plantado en la cama en plena acción...-- comentó Rosalie algo más tranquila

--¡Parad ya! - dije muy enfadada. Lo que me ocurría era verdaderamente preocupante-- ¡Esto es más grave que vuestros caprichosos y entretenimientos!

Alice y Rose abrieron los ojos como platos

--Bella, ¿qué estás diciendo? Tú nunca te comportas de esa manera con nosotras... --dijo Alice preocupada

--Ay chicas, lo siento-- dije con ojos llorosos, aunque sabía que no podía llorar-- es que me ha pasado algo terrible. No es algo preocupante para un humano, pero sí para nosotras porque somos vampiros y...

--¡Bella ya!--me cortó Rosalie--¡Deja de enrollarte y dínoslo ya!-- soltó con desesperación

--Ok... Chicas, antes de nada. Esto es el secreto más secreto de todos, ¿de acuerdo?-- las chicas asintieron con la cabeza con desesperación y curiosidad--así que voy a envolveros con mi escudo para que Edward no os lea la mente, ya que es la persona menos indicada para saber esto.

Las envolví con mi escudo y cuando ya estuve completamente segura, me dispuse a hablar.

--Pues bueno chicas, lo que ocurre es que estoy empezando a tener dolores aquí--y les señalé el vientre-- y eso me preocupa mucho.

-- Bueno, la verdad es que eso es realmente raro en nosotras, pero no es estrictamente necesario sacarme de la cama para eso.

--Ay Rose, no te hubiera llamado si no hubiera sido realmente preocupante--murmuré-- y es que yo reconozco estos dolores y todas esas molestias que estoy teniendo.

--Ok Bella-- replicó Alice-- dínos que son esos dolores según tú.

Se me atragantó la garganta, tragué la saliva no necesaria y carraspeé

--Pues...bueno...son los mismos dolores que...ejem...Renesmee--dije esto último en apenas un susurro, pero ambas me escucharon

--¡¿QUÉ?!--chillaron ambas

--Sshh chicas, bajen la voz-- mientras les señalaba con las manos que bajaran el volumen

--Por eso las llamé, quiero ir de compras--la cara de Alice se iluminó de repente--para hablar con Carlisle e ir por primera vez en vuestra vida a la farmacia...

--Bella, lo de las compras me parece genial--me contestó Rose--pero lo de la farmacia no, porque nosotras no vamos al baño para poder probar un Predictor (n/a:objeto que sirve para saber si una chica está embarazada)

--Ay, es verdad...--dije con decepción--pero salgamos de aquí por lo menos, me siento agobiada

--¡Perfecto! -- dijeron ambas a la vez

--Bella, espera a que nos preparemos y bajamos en un pispás

--De acuerdo, no se preocupen--dije con una sonrisa tonta y nerviosa en mi rostro

Baje al salón, donde se encontraban Edward, Emmett, Jasper, Esme y Nessie.

Edward me miró con esa sonrisa torcida que me volvía loca y me dejaba deslumbrada y aturdida.

--Hola amor--me saludó con ese tono sexy y sensual

--Hola cariño--me acerqué a él y le di un beso apasionado en los labios mientras enroscaba mis brazos en su cuello y él los suyos en mi cintura

--Joder Eddie, deja esos momentos para cuando nadie los vea--soltó Emmett entre risotadas

--Perdona Emmett, pero tú no te escondes con Rose--le repliqué yo.

Edward se reía con malicia, y pude imaginar que le estaba leyendo la mente al Oso Emmy

--Ya...¡pero lo vuestro es diferente!--volvió a decir con vergüenza--y encima te atreves a llamar a Rose cuando estábamos en la cama...

--Lo siento Emmett, pero ella se lo a pasar mejor conmigo, así que te aguantas--le dije yo dándome por ganadora de esta "discusión" tan absurda

--Amor, ¿dónde vais?--me preguntó mi esposo

--Ehh...de compras--le dije con duda y cierto nerviosismo en la voz

--¡¿TÚ DE COMPRAS?! -- dijeron todos a la vez, incluso mi pequeña Nessie me lo dijo también

--Sí, ¿qué pasa?--les dije fingiendo inocencia

--Mi amor, odias las compras--dijo Edward como algo realmente obvio

--Lo sé, pero me apetecieron--seguí diciendo con mi "corona de angelito en la cabeza"

--Ok, espero que te lo pases bien--dijo Jasper

--Sí, supongo... Alice me matará, pero bueno, no hay nada que hacer contra ese duendecillo--les dije con alegría

En ese instante, Rosalie y Alice bajaron de sus habitaciones vestidas bastante informales

--¿Nos vamos?--les dije con decisión

Me levanté del sillón, les di un beso a Edward y a mi hija Nessie y les dije adiós a los restantes.

Salimos por la puerta, pero me paré de repente porque me volvieron los dolores del vientre.

Cerré los ojos con fuerza, me apreté el vientre, fruncí el ceño y puse cara de dolor.

--¡Bella!--dijeron Rosalie y Alice y vinieron hacia mí con rapidez--¿estás bien?¿volvemos a la casa?--dijeron con angustia

--No no chicas--dije mientras me levantaba con agilidad--no os preocupéis, sigamos.

Nos montamos en el auto de Rose y nos fuimos al centro comercial de Seattle.

Después de 5 horas y 23 bolsas, nos fuimos al hospital de Forks para hablar con Carlisle.

Claro, si a Alice no le llego a decir que tenía más dolores, habríamos estado más de 10 horas de compras. Internamente, le di infinitas gracias a mis dolores. Tendría que inventarme esa excusa más de una vez.

Fuimos al hospital y entramos directamente al despacho de Carlisle, sin decirle nada a la srta.Hope, ya que nos conocía y no pasaba nada si entrábamos.

Nos sentamos y en apenas 5 minutos, Carlisle se presentó allí.

--Hola chicas, ¿ocurre algo?--dijo algo preocupado

--No, no pasa nada grave--dije yo de inmediato

--Sí, si que ocurre Bella, que para eso hemos venido aquí y lo sabes--saltó Alice

--Ya Alice, pero es nada fuera de lo normal

--Lo que tú digas-- me replicó Rose.

Miró a Carlisle y después de unos segundos, cogió aire innecesario y le soltó todo de una vez.

--Carlisle, hemos venido porque Bella se siente mal. Tiene síntomas como si estuviera, ya sabes... embarazada, pero todos los aquí presentes sabemos que eso es imposible, así que queremos que mires a Bella para que nos digas que pueden ser esas molestias

Carlisle se quedó con la boca abierta y tardó varios segundos en reaccionar, pero finalmente consiguió hablar.

--Mmm...interesante teoría Rosalie... pero hay algo que aún no sabéis ni tú, ni Alice, ni Bella y ni siquiera Edward o Esme lo saben, sólo yo lo sé, pero voy a compartir esa explicación con vosotras para mayor seguridad para todos, ¿de acuerdo?

Las tres asentimos esperando cuál podría ser la explicación que nos iba a decir Carlisle.

--Pues os comento. Una chica que ha sido humana y que ha tenido relaciones con un vampiro y además ya ha tenido hijos, pues su--Carlisle carraspeó incómodo--semen permanece dentro y es efectivo hasta 3 años después de haber tenido descendencia, así que para nada descartamos la posibilidad de que puedas estar embarazada, pero solo ha habido un caso en toda la historia de vampiros y después de 2 años, ese niño murió, por lo tanto es muy poco probable que eso ocurra.

--Ya Carlisle, pero como todos sabemos, Bella tiende a ser la excepción en todos los problemas, así que nunca se sabe--contestó Alice muy segura de sí misma

--Cierto, estoy totalmente de acuerdo--le siguió Rose

--Lo apoyo, soy un imán para todo lo excepcional, así que me gustaría estar segura--recalqué yo.

--De acuerdo--asintió Carlisle-- pero como eres inmortal y no tienes orina, tendremos que sacarte ponzoña, porque de otra forma no lo podré comprobar, ¿estás de acuerdo?

Asentí, asustada como estaba, eso fue lo único que pude hacer con coherencia, asentir.

La verdad , no es que me desagradara para nada darle otro hijo o hija a Edward, ni un hermano o hermana a Nessie, pero se me venía a la mente lo mal qu lo pasé con el primer embarazo y no me gustaría pasar lo mismo, pero si fuera así, no me importaría arriesgarme.

Alice y Rose se quedaron en la oficina de Carlisle esperando y yo me fui con Carlisle a su laboratorio y me senté.

--Bella, te voy a dar un trozo de carne

--¡¿Cómo?! ¿Carne? ¿Para qué?-- pregunté extrañada

--Básicamente, es para que tu ponzoña se quede incrustada en la carne y de ahí pueda sacar tu ponzoña y analizarla

--Ok, de acuerdo--asentí

Cogí el trozo de carne que por cierto, olía muy bien a sangre fresca, y lo mordí con fuerza.

Le devolví la carne a Carlisle y volví junto a Alice y Rose y nos volvimos a casa.

Carlisle nos dijo que volvería alrededor de las 9 de la noche con los resultados.

Eran las 6, por lo que faltaban 3 horas y las 3 esperábamos impacientes los resultados.

Llegamos a casa y allí nos esperaban el resto de los Cullen. Rose se fue con Emmett a sus asuntos y Alice también se fue a la habitación con Jazz. Sólo quedábamos Edward, Esme, Nessie y yo.

Pero me acordé de un asunto importante.

--¡Alice, Rose!¡Controlad vuestros pensamientos!--chillé

--¡Tranquilla Bella!--me dijeron las dos a la vez

Edward me miraba absorto, como si estuviera loca, pero se dignó a hablar

--Bella, ¿a qué ha venido eso? ¿Por qué no quieres que les lea el pensamiento?

--Ehh.. es que son cosas de chicas-- le dije con un atisbo de vergüenza

--Ok de acuerdo, no me meteré en sus mentes, pero es que ellas son tan abiertas que es inevitable

--¡Te he oído!-- le chilló Alice

Reímos junto con Esme y Nessie

2 HORAS DESPUÉS

Eran las 8 y la impaciencia subía tanto para mí como para Rose y Alice, que bajaron al salón para dar vueltas y vueltas del nerviosismo.

Cuando por fin oímos la puerta abrirse a las 20:43, Alice, Rose y yo corrimos a la entrada para enterarnos ya de los resultados.

Carlisle se quitó el abrigo, dejó el maletín y nos dijo:

--Pasemos al salón--en ese instante puse mi escudo envolviendo a Rose, Alice, Carlisle y yo misma.

Carlisle llevaba en la mano un gran sobre blanco.

Edward se dio cuenta de la situación y habló

--Bella, ¿ puedes quitarle el escudo a Carlisle? No es necesario que...

--Sí, es necesario Edward-- le cortó Carlisle--en este momento no seré capaz de controlar mis pensamientos y no es el mejor momento para que sepas lo que pienso Edward.

Edward se quedó con la boca semiabierrta de la sorpresa, pero no añadió nada la comentario de Carlisle

Carlilse abrió el enorme sobre blanco con lentitud extrema, o eso me pareció a mí, y sacó un gran papel de dentro y cuando leyó el contenido, nos miró a Alice, a Rose y a mí con algo en sus ojos que no supe descifrar.

Todos estábamos ansiosos, incluido las personas que no estaban enteradas de este asunto.

Carlisle decidió romper el hielo y dijo

-- Alice, tenías razón. Bella es, como siempre, la excepción de la regla.

Las 3 abrimos los ojos de par en par.

¿Podría ser que...? No, claro que no. Era imposible. Bueno, casi imposible.

--Entonces, ¿es cierto?--murmuró Rosalie

--Sí

Recuérdame Cap. 1 (único)

RECUÉRDAME
Recuérdame cuando duermes y adivino lo que sueñas
cuando lejos de nuestra cama es a mí en quien piensas.
Recuérdame.
 
Recuérdame cuando parta y no regrese a nuestra casa
cuando el frío y la tristeza se funden y te abrazan.
Recuérdame.
 
Recuérdame cuando mires a los ojos del pasado
cuando ya no amanezca en tus brazos
Y que seas invisible para mí, para mí.
 
Recuérdame amándote
mirándote a los ojos
atándome a tu vida
recuérdame amándote
esperándote tranquila
sin rencores sin medida
recuérdame, recuérdame
que mi alma fue tatuada en tu piel.
 
Recuérdame cuando sientas que tu alma está inquieta.
Si el deseo y tu amor no me calientan.
Recuérdame
 
Recuérdame
cuando mires a los ojos del pasado
cuando ya no amanezca en tus brazos
y que seas invisible para mi, para mi.
 
Recuérdame amándote
mirándote a los ojos
atándome a tu vida
recuérdame amándote
esperándome tranquila
sin rencores sin medidas
recuérdame, recuérdame
que mi alma está tatuada en tu piel.
 
Recuérdame amándote
mirándote a los ojos
atándome a tu vida
recuérdame
Recuérdame que mi alma fue tatuada en tu piel.

-Efectivamente Srta. Swan, está usted embarazada de 2 meses y medio - me respondió el ginecólogo

-Oh Dios mío, muchas gracias Dr. Freeman - le respondí con una sonrisa de oreja a oreja.

Salí súper feliz de la consulta y a paso ligero salí del hospital y me dirgí al coche y conduje camino a casa.

Estaba embarazada, iba a tener un bebé de mi Edward, ¿acaso había algo mejor? Ahora quedaba buscar el momento idóneo para comunicarle la gran noticia a mi prometido.

Salí del coche y vi a mi hermoso prometido apoyado en el marco de la puerta con los brazos cruzados y esa sonrisa torcida que me volvía loca a cada instante.

Me acerqué brincando y con una gran sonrisa en la cara a Edward y le enrollé mis brazos alrededor de su cuello y el me cogió de la cintura y me dio un beso que me quitó el sentido. Me alejé de él con desgana para mirarlo a sus enormes ojos verdes.

-Wow, me encantan estas bienvenidas - le contesté algo acalorada y jadeando

-Cuando quieras amor, ya sabes que soy tuyo - me dijo mientras seguía dándome besos por toda la cara - Dime mi amor, ¿cómo que estás tan contenta?

-Por nada, ¿es que no puedo estar contenta? ¿Siempre debe de haber algún motivo? - le contesté fingiendo irritación, pero sabía que él me conocía lo suficientemente bien como para sospechar de mi mera alegría.

-Ok, ok, si tú lo dices amor, yo te creo - me contestó mientras entrábamos agarrados a la casa.

Ví encima de la mesa un catálogo de velas y se me encendió la bombilla. Ya sabía como decirle la noticia a mi Edward, le organizaría esta noche una gran cena romántica.

-Mi amor, ¿tienes algo que hacer esta noche? - le pregunté con entusiasmo

-No, para nada, tengo que terminar unos informes en el hospital, pero para las nueve y media o así estaré en casa, ¿por qué? ¿tienes algún plan para esta noche preciosa? - me preguntó con voz extremadamente sexy para mi organismo.

-Mmm, ¡perfecto! Esta noche a las 10 te quiero limpio e impecable en casa, ¿de acuerdo? Hoy toca cena para los dos - le dije intentanto imitar la misma voz sexy que el experimentaba conmigo mientras me acercaba contoneando las caderas hacia él.

-Mmm sí, espero impaciente baby - me contestó con voz ronca y seguidamente me dio un beso extremadamente sexy y acalorado.

Eran las 12 del mediodía y no podía esperar sentada en casa hasta las 10 que venía Edward, así que decidí hacer algo que seguramente haría que me entretuviese, pero a la vez sería una tortura: llamar a Alice para ir de compras.

Mi parte aburrida claramente me decía "llámala, sabes que hace que se te pasa el tiempo volando" , pero mi sentido común me advertía, "si la llamas para pedirle consejo sobre la cena, te querrá comprar todos los modelitos del centro comercial..."

Era cierto, Alice haría que me comprara todos los modelitos del centro comercial, pero necesitaba salir de casa para airearme, así que me arriesgue a llamar a mi infierno personal.

-¿Hola? - pregunté indecisa

- Hola, ya sé que eres tú Bella, no hace falta que contestes - me contestó a velocidad del viento

-Hola Alice, te quería preguntar si tienes algo que hacer esta tarde - pregunté con cierto miedo

-¡Que va! Excepto comer con Jasper, ducharme con Jasper, jugar con Jasper, hacerlo en el lavadero con Jasper, hacerlo en el salón con Jasper, hacerlo en el balcón con Jasper, dormir en la cama, si es que llegamos, con Jasper... A parte de eso, ¡no tengo nada que hacer! - dijo divertida, y ya me la imaginaba dando saltos al otro lado del teléfono.

Rodé los ojos y contesté - Seré más directa Alice, ¿tienes algo que hacer esta tarde que NO sea con Jasper?

-¡Para nada! ¿Qué quieres hacer? Por favor Bells, dime que no vamos ni a ver teatro ni a una biblioteca, porque sabes que acabo haciendolo con Jasper en...

-¡Basta Alice! - la corté- no necesito detalles de todo lo que haces con Jazz. Así que ahora te pregunto, ¿quieres venir conmigo de compras?

Varios minutos de silencio al otro lado de la línea

-¿Alice?

-Bella, ¿me estás diciendo eso en serio?

-Aja, tengo una cena con Edward esta noche a las 10 y necesito tu consejo, ¿podrás?

-Bells, ¡¡eso no se pregunta!! ¡¡Claro que puedo!! Y aunque no pudiera, ya me encargaría yo de poder. Y una pregunta, ¿esa cena es por algun motivo en especial? - preguntó curiosa

-Sí, pero no te lo diré ahora, te lo diré en cuanto nos veamos, ¿ok? No me seas impaciente

Pi, pi, pi, pi Alice me había colgado... Dios mio, es increíble, había colgado simplemente para llegar más rápido... ¿Alguien quiere de regalo de cumpleaños una Alice? Yo la quería, pero maldito el día en que me la trajeron a casa...

Pasaron EXACTAMENTE, 3 minutos y 47 segundos y Alice estaba tocando la puerta, pero yo me pregunto... ¿Cómo ha llegado tan rápido? Se supone que vive en la otra parte de la ciudad...

Me digné a abrir y Alice se me echó encima y enrolló los brazos en mi cuello.

-¡Bella, qué alegría verte de nuevo! - dijo gritando

-Sí Alice, yo también me alegro, más que nada porque nos vimos ayer...

-Ay Bells, siempre igual, ¿no me puedo alegrar de ver a mi mejor amiga? - dijo fingiendo indignación

-Oh sí, claro que puedes, no te preocupes, estoy acostumbrada a tus bienvenidas

-¡Perfecto! Ahora Bella, me vas a contar con todo detalle, cual es el motivo especial de vuestra cena, y me lo vas a decir ahora, ¡ya! - dijo con mirada amenazante

-Ok, ok Alice, ahora te lo digo -resoplé varias veces-estoy embarazada

Alice se quedó callada sin ninguna expresión en su rostro

-¿Alice?¿Qué te ocurre?

-Bells, nos conocemos, así que mas te vale decirme que he sido la primera persona que me enterado de esto-dijo con una voz que mostraba amenaza y realmente me dio miedo

-Pues tu eres la segunda...

-¡¿Cómo que he sido la segunda?! ¿Quién es la maldita persona que se ha enterado antes que yo, precisamente yo, Mary Alice Brandon? - dijo gritando a voces

-Tranquila Alice, eres la segunda, porque el primero que se enteró es el ginecólogo, y Edward se enterará esta noche en nuestra cena, ¿te parece bien el motivo de la cena?

-¡Menos mal! Si hubiera sido otra persona, tú, Isabella Marie Swan, estabas muerta. Pero ahora, ¡vámonos de compras a Seattle! - esta chica era un terremoto, cambiaba de humor como de cadena de televisión, así que nunca podías esperar un verdadera emoción en ella.

Cogimos el Testa Rossa de Alice y nos fuimos rumbo a Seattle. Estuvimos allí en menos de una hora y fuimos al mayor centro comercial de la ciudad.

Alice aparcó con cuidado su precioso bebé Testa Rossa y nos metimos dentro. Alice se paró un momento y empezó a pensar en silencio.

-¡Ya sé lo que te vamos a comprar! Serás el plato más caliente de la cena de esta noche - dijo con mirada de complicidad mientras miraba a la nada

Cuando Alice decía algo así, era realmente peligroso, porque quería decir que me pondría más arreglada que las modelos de la pasarela Cibeles.

Tenía que reconocer que cuando me ponía en manos de Alice, me dejaba realmente guapa, pero a veces para presumir tenía que sufrir horas y horas en el centro comercial.

Fuimos a la tienda Greene, una de las más famosas de Seattle y allí nos pasamos tres horas, pero fueron tres horas muy intensas...

- ¡Bells, mira que vestido tan precioso! A Eddie le encantará y a mi también me encanta y a ti te tiene que encantar porque yo lo digo, así que va al carro.

Rodé los ojos. A Alice no se le podía decir que no si no querías tener una pelea realmente seria con ella, así que me digné a asentir en todo momento. Pero entonces vi un vestido rojo que me llamó realmente la atención.

Era rojo, atado al cuello, gran escote, ajustado a todas mis curvas y llegaba a la mitad del muslo con cortes irregulares y muchas lentejuelas en color negro.

Me quedé embobada observándolo y Alice se percató de ello, y cuando supo el vestido que miraba, abrió la boca y los ojos como platos.

-Dios mio Bells, ese vestido es... wow, y se nota que te gusta, que es lo importante

-Sí Alice, me gusta, me encanta, será mi vestido preferido mucho mucho tiempo, créeme, así que más te vale cogerlo antes de que otra arpía se lo lleve, venga, utiliza tu supuesta velocidad vampírica, ¡venga!

-Dios Bella, nunca te había visto tan entusiasta, pero descuida, utilizare mi velocidad vampírica, jejeje - dijo mientras se ponía en posición

Pero antes de que empezase a andar, rápidamente le comenté - Alice, imagínate que allí está Jazz esperándote con sus súper bóxers de Calvin Klein, ¿a que eso te da más motivos para correr?

Pero no contestó, sabía que mi pretexto de decirle que allí lo esperaba Jasper, había hecho efecto, así que simplemente salió corriendo como una bala, y en menos de 20 segundos la tenía al lado mía con el vestido en la mano.

-Aquí lo tienes-dijo con una sonrisa triunfal

Le sonreí aun más y seguimos con nuestras compras, aunque no muchas más. Me compré un par de tacones a juego y Alice me llevó a la peluquería y me hicieron un maravilloso corte de pelo a capas con flequillo aun lado y me hicieron bucles que cayeron en cascada por mis hombros.

Quedé encantada con mi corte de pelo y llegamos a casa a las 8 y media de la tarde. Aún era temprano, pero entonces me acordé de algo.

-¡Alice! ¡Me acabo de acordar de que no he comprado nada para cenar!-dije alarmada

-Bella, parece que no me conoces- y me cogió de la mano y me llevó hasta la cocina y encima de la encimera divisé un montón de platos de comida

-Wow Alice, ¿cómo has hecho esto?-dije súper sorprendida

-Bells, sigues sin conocerme, sabes que yo no cocino. Llamé al cátering de mi amigo Adrián y les di tu dirección y una copia de tus llaves. Hice todo esto antes de venir a tu casa para ir de compras.

-Alice, tardaste tres minutos en venir, no pudiste hacer todo eso-dije mirándola como si tuviera cinco ojos

-Soy Alice, Bella, la gran Alice-dijo triunfal de nuevo

-Sí, ya lo veo...

Después de esto, me despedí de ella y empecé a prepararme con mi gran vestido, mi corte de pelo, mis tacones, mi maquillaje y bajé rapidamente para preparar la mesa con velas, flores y puse la comida encima.

Preparé los papeles del ginecólogo dentro del cajón que estaba al lado de la mesa de la cena para poder sacarlos en el momento adecuado.

A las diez en punto, oí la puerta de la entrada y vi a mi Edward entrar súper arreglado. Llevaba un traje negro con una camisa celeste y corbata azul oscuro. Estaba guapísimo y me sentí desfallecer allí mismo.

Miró con ojos interrogantes toda la decoración, pero cuando me miró a mí, que estaba apoyada en la escalera principal, sus ojos mostraban deseo

-Wow Bella, veo que te lo has trabajado bastante. Estás... wow, sin palabras. Veo que esta noche tendremos trabajo ¿verdad preciosa?- dijo mientras se acercaba a mí con paso demasiado sexy para mi salud y a su vez se quitaba la corbata.

- Oh sí, demasiado ejercicio, pero primero cenemos amor - dije mientras le enrollaba los brazos alrededor de su cuello y le daba un casto beso

-De acuerdo mi amor, lo que tu digas

Ambos nos dirigimos a la mesa y empezamos a cenar. Después de que llegara el postre, decidí que era el mejor momento para decirle que íbamos a ser padres.

Pero cuando me levanté de la silla, todo se empezó a mover con brusquedad, empezaron a caerse cuadros y jarrones de toda la casa

-¡Edward!¿Qué está ocurriendo?-dije alarmada

Él vino corriendo y me rodeó con sus brazos y parecía que todo calmaba, pero no, se abrieron las ventanas del balcón principal y entró un viento súper fuerte y tuvimos que agacharnos porque nos estaba llevando el viento. Empezaron a abrirse grietas por todas las paredes y caían escombros por todos los lados. Empecé a asustarme más de lo que ya estaba

-¡Bella, vámonos de aquí! ¡Éste no es un lugar seguro! - dijo gritándome, ya que el huracán ese producía un ruido espantoso.

Fuímos al cuarto de baño de la planta baja y nos encerramos allí para que el huracán no nos alcanzase.

-¡Edward, qué vamos a hacer! El huracán está dañando la casa, si seguimos así se nos caerá la casa encima, tenemos que cerrar las ventanas.

-Cierto, tranquila mi amor, saldremos de esta, ¿de acuerdo? Ten fé, como yo la tengo. Voy a salir ahí fuera para poder cerrar todas las puertas-dijo mientras me abrazaba con todas sus fuerzas

-¡No salgas! Te harás daño Edward y no quiero perderte por una tontería. O salimos los dos o nos quedamos los dos, si vamos a morir, quiero que muramos juntos, ¿sí?

-Mi amor, no me puedes pedir eso, te amo demasiado como para querer exponerte a cualquier peligro

-No por favor, no lo hagas, hazlo por mí y por...-le iba a decir que se quedara, que iba a ser padre, que no podía arriesgar su vida de esa manera, pero me interrumpió con un beso

-Bella, no tenemos opción, se nos caerá la casa encima si nos quedamos aquí. Voy a salir, y ya verás que en 5 minutos vuelvo, no va a ocurrir nada cariño,nada - me dijo mientras acariciaba mi mejilla

-Lo siento Edward, no te dejaré

Pero no me dejó contestar, abrió la puerta y se dignó a salir. Sujeté la puerta con mis manos para que no cerrase

-¡EDWARD, POR EL AMOR DE DIOS, NO SALGAS! ¡POR FAVOR! - le contesté mientras seguía tirando de la puerta

-¡BELLA SUELTA LA PUERTA, TENGO QUE SALIR, O SALDREMOS HERIDOS LOS DOS AMOR MIO!¡TE AMO! ¡RECUÉRDALO, RECUÉRDAME!-y salió disparado y cerró la puerta.

Quise salir, pero el había cerrado el pestillo desde fuera.

Estaba sola, muy sola y me sentía desprotegida.

Me fui al rincón más alejado del cuarto de baño y decidí meterme dentro de la bañera, me abracé fuertemente y empecé a llorar.

¿Y si Edward no volvía? No me lo perdonaría jamás. Ni siquiera sabía que iba a ser padre, fui una cobarde y no usé mi pretexto más fuerte para poder retenerlo a mi lado.

Al cabo de veinte minutos, noté que todo había parado, todo había acabado.

Pensé que no faltaría mucho para que Edward volviese a por mí, así que paré de llorar y esperé.

Pero pasaró media hora, una hora, hora y media, dos horas y Edward no volvía.

No podía salir del cuarto de baño porque él me había dejado encerrada allí, aunque sabía que lo había hecho con buena intención.

Visualicé un bate de béisbol que siempre guardábamos en el cuarto de baño para que cuando Emmett viniese, no lo viera, porque en seguida quería jugar con él.

Cogí decidida el bate y empecé a golpear con fuerza y rabia la puerta.

Pude notar que en la madera se iba formando un hueco, hasta que con un golpe final, pude ver el exterior. Metí la mano y giré el pestillo para abrir la puerta.

Lo que vi fue espantoso. Toda la casa estaba revuelta, muebles tirados, jarrones rotos, cristaleras fuera de su sitio... En fin, veía todo, menos lo más importante: Edward.

Empecé a buscarlo como loca por toda la casa mientras gritaba su nombre

-¡EDWARD!¡EDWARD MI AMOR, DONDE ESTAS!- pero nadie contestaba y eso me dolía más.

Al final del pasillo vi un gran pelotón de cosas. Estaban las puertas de las habitaciones encima de una estantería y debajo de la estantería estaba la cristalera del balconcito, pero entonces divisé que debajo de la cristalera había algo.

Empecé a quitar todo de encima y cuando quité la estantería, lo que vi hizo que me quedara blanca.

Allí estaba Edward, con los ojos abiertos como platos, sangrando por la cabeza, por la boca y por su estómago. Tenía miles de cristales atravesados en el abdomen y no pude más que gritar

-¡EDWARD NOOOO! ¡MÍRAME, CONTÉSTAME MALDITA SEA! -le grité mientras me tiraba encima de él y empezaba a mirarlo para hacerlo reaccionar pero nada, él no respondía.

¿Estaba muerto? No, eso no podía ser, él me lo prometió, me prometió que volvería, prometió que no me dejaría nunca, prometió que sólo serían cinco minutos...

-¡NOOOOOOOO! ¡NO PUEDE SER! ¡EDWARD NO PUEDES IRTE, NO PUEDES DEJARME AHORA! ¡TE NECESITO!

Gritaba y gritaba en su cara pero sus ojos no mostraban nada, ningún sentimiento. Mis ojos cada vez hacían que lo viera con más dificultad, lloraba a mares.

Definitivamente estaba muerto, jamás lo volvería a ver, jamás volvería a escuchar un te quiero de sus labios, jamás volvería a sentir sus manos sobre mi cuerpo, ni sus labios sobre los mios...

Hice lo último que quería hacer, le cerré los ojos y lo besé con ternura mientras seguía llorando.

Me dolía, me dolía mucho que no volviese a verlo, pero lo que más me dolía es que murió sin saber que iba a ser padre y ahora mi hijo crecería sin un padre a quien abrazar, amar y querer.

¿Y ahora qué? ¿Qué se suponía que pintaba yo en esa vida? Nada, absolutamente nada. Yo sólo vivía por Edward y por mi hijo. Edward ya no estaba, se fue, y mi hijo no tenía por qué sufrir toda su vida, así que decidí hacer la manera más rápida de restarme sufrimiento a mí y a mi hijo.

Fui como una zombie hacia el garaje de la casa y cogí varias cuerdas. Volví a subir al ático de la casa e hice un nudo con las cuerdas en el mástil del techo del porche, me subí a la banqueta y metí mi cuello por la cuerda.

Se suponía que hoy era nuestro día, que hoy sería el mejor día de nuestras vidas, pero no, fue el peor de toda nuestra existencia.

Es lógico que no quisiera permanecer aquí, cualquiera que estuviese en situación lo haría.

Mi últimos pensamientos fueron los más felices de mi vida...

*Hola, soy Edward Cullen y soy médico del Hospital de Forks, ¿y tú cómo te llamas?

-Yo me llamo Bella y soy secretaria*

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*Bella, te amo con todo mi corazón, ¿quieres ser mi novia?

-Sí, te amo Edward- y nos dimos un beso apasionado*

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*Bella, ya te dije hace tiempo que algun día serias mía en todos los sentidos, y quiero que ese día sea hoy, ¿quieres ser mi esposa?

- Claro que si mi amor, te amo*

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*Efectivamente Srta. Swan, está usted embarazada de 2 meses y medio *

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*-¡BELLA SUELTA LA PUERTA, TENGO QUE SALIR, O SALDREMOS HERIDOS LOS DOS AMOR MIO!¡TE AMO! ¡RECUÉRDALO, RECUÉRDAME!-y salió disparado y cerró la puerta.*

Ya no lo volvería a ver... Pero nadie volvería a verme a mí, así que salté de la banqueta y en breves segundos mi mundo se volvió negro y el de mi pobre bebé también, a su corta edad de 2 meses y medio.

Amores mío, Recordadme, os amo...